lunes, junio 20, 2011
Se podría decir que la mujer busca sentirse valorada, segura y contenida emocionalmente. Mientras que los hombres, quieren sentirse aprobados y que los quieran tal como son.

Sin embargo, todas las personas son distintas, universos complejos y lo único que aúna a todos en esta búsqueda, es encontrar la felicidad y la realización como individuos.

Para ello, a lo largo de la vida, cada uno a su modo irá construyendo su personalidad, intereses y metas que llevarán, idealmente, a la autorrealización, para luego compartir la vida con alguien, si esa es la opción.

El tema se complica si la búsqueda de pareja se hace con ideas preconcebidas, provocando que cuando se encuentra, se “obligue” al otro a entrar en ese molde.

“Para que sea sano el encuentro y permanezca en el tiempo, ambos tienen que estar abiertos a arriesgarse en este proceso; reconocer sus errores, deficiencias y poder hablar de lo que pasa, de los sentimientos más profundos y escuchar con empatía, la respuesta del otro sin ideas preconcebidas”, aconsejan.

Pero, si vamos a ser neuróticos y locos de celos, las diferencias individuales se van a ser más notorios y serán motivos de discusión.

Recomendaciones:

- Buscar un camino personal, una identidad propia, para que en el encuentro con el otro se puedan compartir esas experiencias.

- No esperar que el otro haga lo que tú quieres o responda de la forma en que tú quieres, porque ahí las expectativas son distintas de la realidad y nos encontramos con las sensación de fracaso, decepción y una serie de situaciones que van mermando la relación.

- Aceptar al otro en sus diferencias y dejar de esperar que cambie o más bien, brindar la experiencia de ser aceptado y amado genuinamente.

- Si tengo mis emociones en negativo es porque tengo miedo y construyo relaciones dañinas de descalificación, pero si me conecto desde el amor, mis emociones siempre estarán en positivo y tendré relaciones sanas, honestas.

Por tanto, además de buscar la felicidad en conjunto habrá que valorar tanto las cualidades femeninas como las masculinas y entender que, para caminar juntos, habrá que tener confianza, admiración mutua, reconocerse tanto las virtudes como las propias carencias para no proyectarlas hacia la pareja y poder ser felices sin recriminaciones.

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